QUE ES LA DISIDENCIA

Apóyenos para sacar mas contenido.

Nota: Un disidente es alguien que difiere de las ideas generales de otros o de otro  y no siempre puede estar equivocado. Tenemos el caso de Jesús quien difería de las ideas del sanedrín de su tiempo. Pablo que difería de la creencia judía, Lutero que difería de la creencia papal, etc. Los grandes disidentes de la reforma y de otras ideas. Muchas veces estos han sido perseguidos por esta razón. Pero hay también una disidencia que no es la correcta y que simplemente no hay que aceptarla. Cuando esta difiere de la base bíblica no tenemos por qué unirnos con ella, pero no hay necesidad de hacerle persecución tampoco. Aquí hemos puesto algunos ejemplos.

Las páginas de los libros mencionadas son sacadas de la Biblioteca Electrónica de Elena de White y podrían no coincidir con libros impresos. Mil disculpas por eso.

El pueblo de Dios en los últimos días será tildado de disidente en forma despectiva

Cuando los que honran la ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose él tiempo señalado en el decreto, el pueblo conspirará para extirpar la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora. { EUD 227.4; LDE.269.4 }

La disidencia de lucifer

Hubo discusión entre los ángeles. Lucifer y sus seguidores luchaban para reformar el gobierno de Dios. Estaban descontentos y se sentían infelices porque no podían indagar en su inescrutable sabiduría ni averiguar sus propósitos al exaltar a su Hijo y dotarlo de poder y mando ilimitados. Se rebelaron contra la autoridad del Hijo.

Los ángeles leales trataron de reconciliar con la voluntad de su Creador a ese poderoso ángel rebelde… Los ángeles lloraron. Ansiosamente intentaron convencerlo de que renunciara a su propósito malvado para someterse a su Creador, pues todo había sido hasta entonces paz y armonía, y ¿qué era lo que podía incitar esa voz rebelde y disidente? { HR 15.2; SR.15.2 }

La disidencia de Jesús

Sabían que en las Escrituras no podían encontrar autorización para sus tradiciones. Se daban cuenta de que en comprensión espiritual, Jesús los superaba por mucho. Sin embargo, se airaban porque no obedecía sus dictados. No pudiendo convencerle, buscaron a José y María y les presentaron su actitud disidente. Así sufrió él reprensión y censura. { DTG 65.1; DA.85.2 }

Hay que saber analizar por sí mismo quien es disidente de la verdad y quien no

Cuando el Señor obra por medio de los instrumentos humanos, cuando los hombres están movidos por el poder de lo alto, Satanás induce a sus agentes a clamar: “¡Fanatismo!” y a advertir a la gente que no vaya a los extremos. Tengan todos cuidado acerca de las circunstancias en que levantan este clamor; porque el hecho de que haya moneda falsa, no reduce el valor de la verdadera. El que haya reavivamientos espurios y conversiones falsas, no prueba que todos los reavivamientos deban tenerse por sospechosos. No demostremos el mismo desprecio que los fariseos cuando dijeron: “Este a los pecadores recibe.” { OE 179.2; GW.170.2 }

La Palabra de Dios es la base para probar a toda enseñanza

Nuestros hermanos deben estar dispuestos a investigar con sinceridad todo punto de controversia. Si un hermano está enseñando un error, los que ocupan puestos de responsabilidad deben saberlo. Y si él enseña la verdad, deben tomar posición a su lado. Todos deberíamos saber lo que se enseña entre nosotros; porque si es verdad, lo necesitamos. Nos hallamos todos bajo obligación para con Dios de conocer lo que él nos envía. El ha dado indicaciones por las cuales podemos probar toda doctrina: “¡A la ley y al testimonio! si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” Si la luz presentada soporta esa prueba, no debemos negarnos a aceptarla porque no concuerde con nuestras ideas. { OE 315.4; GW.300.4 }

Nadie ha dicho que hayamos de encontrar la perfección en las investigaciones de algún hombre; pero sé que nuestras iglesias mueren por falta de enseñanza acerca de la justicia por la fe y otras verdades. { OE 316.1; GW.301.1 }

No importa por medio de quién sea enviada la verdad, debemos abrir nuestros corazones para recibirla con la mansedumbre de Cristo. Pero muchos no obran así. Cuando se presenta un punto controvertido, formulan objeción tras objeción, sin admitir un punto que esté bien sostenido. ¡Ojalá obremos como hombres que desean la luz! ¡Ojalá nos dé Dios su Espíritu Santo día tras día, y haga resplandecer sobre nosotros la luz de su rostro, para que aprendamos en la escuela de Cristo!  { OE 316.2; GW.301.2 }

 

Las falsas doctrinas producen zarandeo

El Espíritu de Dios ha iluminado toda página de la Sagrada Escritura, pero hay personas sobre las cuales ésta hace poca impresión, porque es imperfectamente comprendida. Cuando viene el zarandeo, por la introducción de falsas teorías, estos lectores superficiales, que no están anclados en ningún lugar, son como la arena movediza. Se deslizan hacia cualquier posición para acomodar el contenido de sus sentimientos de amargura… Los libros de Daniel y Apocalipsis deben ser estudiados, así como las otras profecías del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Haya luz, sí, luz en vuestras moradas. Necesitamos orar por esto. El Espíritu Santo, brillando sobre las páginas sagradas, abrirá nuestro entendimiento para que podamos saber cuál es la verdad… { TM 112.1 }

Advertencia contra la disidencia negativa

El enemigo se está preparando para engañar a todo el mundo mediante su poder obrador de milagros. Se presentará como ángel de luz e intentará presentarse como Jesucristo. Todos los que enseñan la verdad para este tiempo deben predicar la Palabra. Los que se aferren a la Palabra no abrirán las puertas a Satanás al realizar declaraciones descuidadas con referencia a las profecías, a los sueños y las visiones. En mayor o en menor grado se han estado introduciendo manifestaciones falsas, aquí y allá, desde 1844, después de la fecha cuando esperábamos la segunda venida de Cristo. Las hemos tenido en el caso Garmire, en las declaraciones de K, y en el movimiento de Stanton.* Las tendremos cada vez con más frecuencia, y por lo tanto, como fieles centinelas, tendremos que estar en guardia. Muchas personas me están enviando cartas en las que relatan visiones que han tenido y que piensan que es su deber referir. Que el Señor ayude a sus siervos a ser cautos. { 2MS 110.1; 2SM.96.1 }

Advertencia contra predicaciones disidentes

El fanatismo surgirá entre nosotros. Vendrán engaños, y serán de una índole tal que si fuera posible engañarían a los mismos escogidos. Si en esas manifestaciones se advirtieran en forma evidente notables inconsecuencias y declaraciones inexactas, no serían necesarias las palabras pronunciadas por los labios del gran Maestro. Esta advertencia ha sido dada debido a los numerosos y variados peligros. La razón por la cual hago sonar la señal de alarma es que mediante la instrucción del Espíritu de Dios puedo ver aquello que mis hermanos no disciernen. No es necesario que señale en toda su extensión estas fases peculiares del engaño de las que hay que precaverse. Me basta decirles: Estad en guardia, y como fieles centinelas proteged al pueblo de Dios para que no acepte indiscriminadamente todo lo que en apariencia sea una comunicación del Señor. { 2MS 108.2; 2SM.95.1 }

El peligro de las prédicas sentimentales

Si trabajamos para crear una excitación de los sentimientos, tendremos toda la que deseemos, y posiblemente más de lo que seremos capaces de controlar. Predicad “la Palabra” ( 2 Timoteo 4:2) con calma y claridad. No debemos pensar que nuestra obra consiste en crear excitación. El Espíritu Santo de Dios es el único que puede crear un entusiasmo saludable. Dejad que trabaje Dios, y que el instrumento humano ande humildemente delante de él, velando, esperando, orando, contemplando a Jesús a cada instante, siendo guiado y controlado por el precioso Espíritu que es luz y vida. { 2MS 108.3; 2SM.95.2 }

Que enseñar para evitar la disidencia

Los que quieren trabajar en palabra y en doctrina, deben estar firmemente establecidos en la verdad antes de ser autorizados a salir al campo a enseñar a otros. La verdad, pura y sin adulteración, debe ser presentada a la gente. Es el mensaje del tercer ángel el que representa la verdadera prueba para la gente. Satanás inducirá a los hombres a fraguar falsas pruebas, y así tratar de oscurecer el valor del mensaje de verdad, anulando sus efectos. Dios tiene una obra especial que los hombres de experiencia deben hacer. Han de guardar la causa de Dios. Han de cuidar de que la obra de Dios no se confíe a hombres que crean que es su privilegio avanzar de acuerdo con su propio juicio independiente, para predicar lo que les plazca, no haciéndose responsables ante nadie de las instrucciones que imparten o del trabajo que realizan. { Ev 157.158}

El mensaje de los tres ángeles

En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con esta y nada debe desviar nuestra atención de ella.—Joyas de los Testimonios 3:288 (1909). { EUD 43.3; LDE.45.3 }

Diferencias entre la predicación verdadera y la disidencia

Creencias verdaderas

«En muchas de esas ciudades (Ciudades del este de los Estados Unidos) , los mensajes del primer ángel y del segundo fueron anunciados durante el movimiento de 1844. A nosotros, como siervos de Dios, nos ha sido confiado el mensaje del tercer ángel, el mensaje que nos une, que ha de preparar a un pueblo para la venida de nuestro Rey. El tiempo es corto. El Señor desea que todo lo relacionado con su causa sea puesto en orden. El desea que el solemne mensaje de amonestación y la invitación sean proclamados tan ampliamente como sus mensajeros puedan hacerlo. 3 JT 334

Creencia Adventista

Somos adventistas. Esperamos el advenimiento de nuestro Salvador Jesucristo, y nos gusta pensar en él. Sabemos en quién hemos creído, y no tememos encomendarle el cuidado de nuestra alma en aquel día. No nos sentimos humillados al confesar que somos adventistas… { AFC 355.3; TMK.357.2 }

Creencia en el sábado

Creemos en el sábado del cuarto mandamiento porque está señalado explícitamente, y es el fundamento de nuestra fe religiosa. Que ninguno se avergüence de esto… No aceptamos la autoridad de los concilios humanos, sino nos adherimos a los concilios celestiales. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos”. Salmos 119:89. … { AFC 355.4; TMK.357.3 }

Creencia solo en el “escrito esta”

Aceptamos un “así dice Jehová”. Esta es nuestra posición. Una doctrina que no se conforma con un “así dice Jehová” podrá ser aceptada por todo el mundo, pero ello no la convierte en verdad… Si queremos conocer el camino al cielo, debemos estudiar la Biblia y no teorías o suposiciones humanas… No nos avergonzamos de nuestra fe, el adventismo del séptimo día, porque es la mejor distinción que podemos tener. Esperamos la segunda venida de nuestro Señor y Salvador. Los hombres pueden burlarse de nuestra fe y ridiculizarla, pero esto no debería provocarnos ni sorprendernos. Todas estas demostraciones no convierten a la verdad en error, ni al error en verdad. Nos situamos firme e inamoviblemente sobre la plataforma de la Palabra de Dios… { AFC 355.4; TMK.357.3 }

Creencia en la vida del cielo

Las realidades eternas deben mantenerse ante los ojos de la mente, y las atracciones del mundo aparecerán como son, como cosas sin provecho… Somos peregrinos y extranjeros que esperan la bendita esperanza y oran por ella, la gloriosa venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Si creemos en esto y llevamos esa creencia a nuestra vida práctica, qué acción vigorosa inspirarán esta fe y esperanza, qué amor ferviente, qué vida cuidadosa y santa para la gloria de Dios… qué notable distinción entre nosotros y el mundo.—Manuscrito 39, 1893. { AFC 356.1; TMK.357.4 }

Hitos de la iglesia Adventista (Santuario, ley, el sábado y la no inmortalidad del alma)

El tiempo transcurrido en 1844 fue un período de grandes eventos, que abrió ante nuestros ojos asombrados la purificación del Santuario que se llevaba a cabo en el cielo, y tuvo una decidida relación con el pueblo Dios sobre la tierra; [también con] los mensajes del primero y segundo ángeles y con el tercero, y desplegó el estandarte en el cual estaba inscrito: “Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Uno de los hitos de este mensaje fue el templo de Dios, visto en el cielo por su pueblo amante de la verdad, y el arca que contenía la ley de Dios. La luz del día de reposo del cuarto mandamiento resplandeció con sus fuertes rayos en el camino de los transgresores de la ley divina. La no inmortalidad de los malvados es un antiguo hito. No puedo recordar nada más que pueda colocarse bajo el título de los antiguos hitos.—Counsels to Writers and Editors, 30-31 (1889). { EUD 42.4; LDE.44.4 }

La misión distintiva de los adventistas del séptimo día

El Señor nos ha hecho los depositarios de su ley; nos ha confiado una verdad sagrada y eterna, que debe darse a otros mediante advertencias fieles, reprensiones y [palabras de] aliento.—Testimonies for the Church 5:381 (1885). { EUD 43.1; LDE.45.1 }

Creencia en la justificación por la fe

Mediante los mensajeros de Dios nos son presentadas la justicia de Cristo, la justificación por la fe, y las preciosas y grandísimas promesas de la Palabra de Dios, el libre acceso al Padre por medio de Cristo, la consolación del Espíritu y la bien fundada seguridad de la vida eterna en el reino de Dios. ¿Qué otra cosa podía hacer Dios que no haya hecho al proveer la gran cena, el banquete celestial? { PVGM 258.1; COL.317.2 }

La justicia por la cual somos justificados es imputada; la justicia por la cual somos santificados es impartida. La primera es nuestro derecho al cielo; la segunda, nuestra idoneidad para el cielo.”—Mensajes para los Jóvenes, 32. { FV 118.2; FLB.116.2 }

Creencias en relación con la ley

En el principio Dios dio su ley a la humanidad como medio de alcanzar felicidad y vida eterna.—La Historia de Profetas y Reyes, 133. { MGD 134.2; AG.134.2 }

Daniel y el Apocalipsis

El pastor S … es un evangelista inteligente. Habla con la sencillez de un niño. Nunca se come una sola sílaba de sus discursos. Predica directamente de la Palabra, haciendo que la Palabra hable a todas las clases. Sus poderosos argumentos son las palabras del Antiguo y del Nuevo Testamentos. No busca palabras que meramente impresionen a la gente con su conocimiento, sino que se esfuerza para permitir que la Palabra de Dios les hable directamente con una presentación clara y distinta. Si alguno rehúsa aceptar el mensaje, debe rechazar la Palabra. { Ev 152.4; Ev.204.2 }

El hermano S se espacia especialmente en las profecías de los libros de Daniel y Apocalipsis. Tiene grandes representaciones de las bestias de las cuales se habla en estos libros. Estas bestias están hechas de papel maché y por medio de un ingenioso dispositivo, pueden ser traídas ante la congregación en el preciso momento en que se las necesita. Así mantiene la atención del auditorio, mientras les predica la verdad. Por medio de este esfuerzo, centenares de personas fueron inducidas a tener una comprensión mejor de la Biblia de lo que jamás habían tenido, y confiamos en que habrá muchas conversiones.—Carta 326, 1906… La labor del pastor S me recuerda los esfuerzos realizados de 1842-1844. El usa la Biblia y solamente la Biblia para probar la verdad de sus argumentos. Presenta un claro “así dice Jehová”. Y si alguna persona se opone a sus palabras él explica sin ambages que no es con él con quien ellos deben discutir. { Ev 153.1; Ev.204.4 }

Que hacer para salvarse

La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la ley de Dios, la perfecta justicia. Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo. Se le abriría la puerta al pecado con todo su séquito de dolor y miseria para siempre.—El Camino a Cristo, 61, 62. { MGD 134.5; AG.134.5 }

Los Diez Mandamientos, harás, no harás, son diez promesas seguras para nosotros si prestamos obediencia a la ley que gobierna el universo. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15. He aquí la suma y la sustancia de la ley de Dios. Las bases de la salvación para cada hijo e hija de Adán se encuentran bosquejadas aquí… { MGD 134.3; AG.134.3 }

La ley de los diez preceptos del mayor amor que se le pueda presentar al hombre, es la voz de Dios procedente del cielo que formula al alma esta promesa: “Haz esto y no estarás bajo el dominio y la dirección de Satanás”. No hay puntos negativos en esa ley, aunque así lo parezca. Es haz y vivirás.—The S.D.A. Bible Commentary 1:1105. { MGD 134.4; AG.134.4 }

Cristo enseñó a obedecer la ley para salvarse

Cristo no disminuye las exigencias de la ley. En un lenguaje inconfundible, presenta la obediencia a ella como la condición de la vida eterna: la misma condición que se requería de Adán antes de su caída… El requisito que se ha de llenar bajo el pacto de la gracia es tan amplio como el que se exigía en el Edén: la armonía con la ley de Dios, que es santa, justa y buena.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 322. { MGD 134.6; AG.134.6 }

La salvación en el Antiguo Testamento es idéntica en el Nuevo Testamento

La norma de carácter presentada en el Antiguo Testamento es la misma que se presenta en el Nuevo Testamento. No es una medida o norma que no podamos alcanzar. Cada mandato o precepto que Dios da tiene como base la promesa más positiva. Dios ha hecho provisión para que podamos llegar a ser semejantes a él, y cumplirá esto en favor de todos aquellos que no interpongan una voluntad perversa y frustren así su gracia.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 66. (Traducción revisada.) { MGD 134.7; AG.134.7 }

Obediencia a la ley prerrequisito de salvación

Cuando se siente el Juez, se abran los libros y cada hombre sea juzgado de acuerdo con las cosas escritas en los libros, entonces las tablas de piedra, ocultas por Dios hasta aquel día, serán presentadas delante del mundo como la norma de justicia. Entonces hombres y mujeres verán que el prerrequisito de su salvación es obediencia a la perfecta ley de Dios. Nadie hallará excusa para el pecado. Mediante los justos principios de aquella ley, los hombres recibirán su sentencia de vida o muerte. 1MS 264.1

 

Creencias en relación con la fe

Debéis estudiar las promesas, y apropiaros de ellas a medida que tengáis necesidad. “La fe es por el oir, y el oir por la Palabra de Dios”. Romanos 10:17. … { NEV 326.4; OHC.324.4 }

Creencias en relación con la gracia

Lo que el mundo necesita, «el Deseado de todas las gentes», es Cristo. La gracia divina, que él solo puede impartir, es como agua viva que purifica, refrigera y vigoriza al alma.

El agua a la cual se refiere Cristo es la revelación de su gracia en su Palabra. . . La presencia de Cristo, llena de gracia, en su Palabra, le habla constantemente al alma, presentándolo como una fuente de agua viva que refrigera al sediento. MG 110

Creencias disidentes y doctrinas erradas

Dicen que el amor es sentimiento

El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. CPI 206

Se detienen solo en predicar el amor

La religión liviana que hace del pecado algo de poca gravedad y que constantemente se detiene en el amor de Dios hacia el pecador, anima a éste a creer que Dios lo salvará mientras continúa en el pecado, sabiendo que es pecado. … Debe esforzarse todo nervio e intención y músculo para abandonar al mundo, sus costumbres, sus prácticas y sus modas… { 3MS 175.2; 3SM.155.1 }

Rebajan la misericordia a un sentimiento

“A los peligros ya enumerados se une el que se corre al no reconocer plenamente la justicia de Dios. La tendencia del púlpito moderno consiste en hacer separación entre la justicia divina y la misericordia divina, en rebajar la misericordia al nivel de un sentimiento en lugar de elevarla a la altura de un principio… Así pierde el Evangelio su valor e importancia en el concepto de los hombres, que no tardan en dejar a un lado la misma Biblia. CS 519

Hacer creer que la religión está basada en los sentimientos

La religión pura e incontaminada no es un sentimiento, sino obras de amor y misericordia. Esta religión es necesaria para la salud y la felicidad. … Cristo, la esperanza de gloria se forma en el corazón… CDCD 23

Enseñan que la fe es un sentimiento

“La fe no es sentimiento; … la verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación que Satanás hace de la fe. FV 124

Declaran que no se necesita obedecer la ley para salvarse

En cada congregación de la tierra hay almas insatisfechas, con hambre y sed de salvación. De día y de noche la carga de sus corazones es: ¿Qué debo hacer para ser salvo? Escuchan anhelosamente discursos populares, con la esperanza de aprender cómo pueden ser justificados delante de Dios. Pero demasiado a menudo sólo oyen una oratoria complaciente, una declamación elocuente. Hay corazones tristes y chasqueados en cada reunión religiosa. El ministro dice a sus oyentes que no se puede guardar la ley de Dios. “No es obligatoria para el hombre en nuestros días -afirma-. Deben creer en Cristo; El los salvará; solamente crean”. Así les enseña a hacer de los sentimientos su criterio, y no les proporciona una fe inteligente. Ese ministro puede profesar que es muy sincero, pero está procurando tranquilizar la conciencia turbada con una falsa esperanza. FO 32

No respetan el orden evangélico de predicación

Y a los que insistían en que “la predicación del Evangelio satisface todas las exigencias de la ley,” Wesley replicaba: “Lo negamos rotundamente. No satisface ni siquiera el primer fin de la ley que es convencer a los hombres de su pecado, despertar a los que duermen aún al borde del infierno.” El apóstol Pablo dice que “por medio de la ley es el conocimiento del pecado,” “y mientras no esté el hombre completamente convencido de sus pecados, no puede sentir verdaderamente la necesidad de la sangre expiatoria de Cristo… Como lo dijo nuestro Señor, ‘los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.’ Es por lo tanto absurdo ofrecerle médico al que está sano o que cuando menos cree estarlo. Primeramente tenéis que convencerle de que está enfermo; de otro modo no os agradecerá la molestia que por él os dais. Es igualmente absurdo ofrecer a Cristo a aquellos cuyo corazón no ha sido quebrantado todavía.”—Ibid.. CS54 307.1

 

No enseñan a la gente como escapar de los juicios de Dios

Dios no envía mensajeros para que adulen al pecador. No da mensajes de paz para arrullar en una seguridad fatal a los que no están santificados. Impone pesadas cargas a la conciencia del que hace mal, y atraviesa el alma con flechas de convicción. Los ángeles ministradores le presentan los temibles juicios de Dios para ahondar el sentido de su necesidad, e impulsarle a clamar: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Entonces la mano que humilló en el polvo, levanta al penitente. La voz que reprendió el pecado, y avergonzó el orgullo y la ambición, pregunta con la más tierna simpatía: “¿Qué quieres que te haga?” DTG 79.2

No llaman al arrepentimiento correctamente

Cuando los judíos rechazaron a Cristo, rechazaron el fundamento de su fe. Y, por otro lado, el mundo cristiano de hoy, que pretende tener fe en Cristo pero rechaza la ley de Dios, está cometiendo un error similar al de los engañados judíos. Los que profesan aferrarse a Cristo, centralizando sus esperanzas en él, al paso que manifiestan su desdén por la ley moral y las profecías, no están en una posición más segura que la que adoptaron los judíos incrédulos. No pueden llamar a los pecadores al arrepentimiento en una forma comprensible, pues son incapaces de explicar adecuadamente de qué deben arrepentirse. El pecador, al ser exhortado a abandonar sus pecados, tiene derecho a preguntar: ¿Qué es pecado? Los que respetan la ley de Dios, pueden responder: Pecado es la transgresión de la ley. Confirmando esto, dice el apóstol Pablo: No hubiera conocido el pecado sino por la ley. { 1MS 269.1; 1SM.229.1 }

Su predicación es sentimental

Hay en el ministerio hombres que obtienen un éxito aparente dominando las mentes por la influencia humana. Juegan a voluntad con los sentimientos, haciendo llorar a sus oyentes, y haciéndolos reír a los pocos minutos. Bajo labores de esta clase muchos son movidos por el impulso a profesar a Cristo, y se cree que se produce un maravilloso reavivamiento; pero cuando viene la prueba, la obra no perdura. Los sentimientos están excitados, y muchos son llevados por la marea que parece dirigirse hacia el cielo; pero la fuerte corriente de la tentación no tarda en hacerlos volver atrás como resaca. El obrero se engaña a sí mismo, y lleva a sus oyentes por camino errado.  { OE 396.2; GW.382.2 }

Dicen que ya estamos salvados

Hay muchos que afirman que han sido santificados a Dios, y sin embargo, cuando se presenta ante ellos la gran norma de santidad, se excitan grandemente y manifiestan un espíritu que demuestra que nada saben de lo que significa ser santo. No tienen la mente de Cristo; porque quienes están verdaderamente santificados han de reverenciar y obedecer la Palabra de Dios tan pronto como es abierta delante de ellos, y expresarán un vehemente deseo de saber qué es la verdad en cada punto de doctrina. Un sentimiento de gran regocijo no es evidencia de santificacion. La afirmación “Soy salvo, soy salvo”, no prueba que el alma esté salva o santificada. { FO 123.1; FW.121.1 }

La caída de Pedro no fue instantánea, sino gradual. La confianza propia lo indujo a creer que estaba salvado, y dio paso tras paso en el camino descendente hasta que pudo negar a su Maestro. Nunca podemos con seguridad poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando, como nos hallamos, fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación. Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados. Eso es engañoso. Debe enseñarse a todos a acariciar la esperanza y la fe; pero aun cuando nos entregamos a Cristo y sabemos que él nos acepta, no estamos fuera del alcance de la tentación. La Palabra de Dios declara: “Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados”. Daniel 12:10. Sólo el que soporte la prueba, “recibirá la corona de vida”. Santiago 1:12. { RM 41.5; NL.41.1 }

Nunca hay que decir “soy salvo”

Los que aceptan a Cristo y dicen en su primera fe: “Soy salvo” están en peligro de confiar en sí mismos. Pierden de vista su propia debilidad y constante necesidad de la fortaleza divina. No están preparados para resistir los ardides de Satanás, y cuando son tentados, muchos, como Pedro, caen en las profundidades del pecado. Se nos amonesta: “El que piensa estar firme, mire no caiga”. 1 Corintios 10:12. Nuestra única seguridad está en desconfiar constantemente de nosotros mismos y confiar en Cristo.7 { RM 42.1; NL.41.2 }

Nunca debemos descansar satisfechos de nuestra condición y cesar de progresar diciendo: “Estoy salvado”. Cuando se fomenta esta idea, cesan de existir los motivos para velar, para orar, para realizar fervientes esfuerzos a fin de avanzar hacia logros más elevados. Ninguna lengua santificada pronunciará esas palabras hasta que venga Cristo y entremos por las puertas de la ciudad de Dios. Entonces, con plena razón, podremos dar gloria a Dios y al Cordero por la liberación eterna. Mientras el hombre esté lleno de debilidades—pues por sí mismo no puede salvar su alma—, nunca debería atreverse a decir: “Soy salvo”. { RM 42.3; NL.42.1 }

No puede jactarse de la victoria el que se reviste de la armadura, pues tiene todavía que pelear la batalla y ganar la victoria. El que soporte hasta el fin, es el que será salvo.8 { RM 43.1; NL.42.2 }

Enseñan una falsa creencia en la verdad

Hay muchos que profesan seguir a Cristo, pero que nunca llegan a ser cristianos maduros. Admiten que el hombre está caído, que sus facultades están debilitadas, que es incapaz de hazañas morales, pero añaden que Cristo ha llevado todas las cargas, todos los sufrimientos, toda la abnegación, y que están dispuestos a dejar que él lo lleve todo. Dicen que no hay nada que puedan hacer sino creer; pero dijo Cristo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24. Jesús guardó los mandamientos de Dios… { RM 42.2; NL.41.3 }

Dicen que ya son santos

A muchos que están grandemente excitados se les dice que están santificados, cuando los tales no tienen una idea inteligente de lo que significa el término, porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios. Se halagan a sí mismos creyendo que están en conformidad con la voluntad de Dios porque se sienten contentos; pero cuando son probados, cuando se presenta la Palabra de Dios para cotejarla con su experiencia, cierran sus oídos a la verdad, diciendo: “Estoy santificado”, y eso pone fin al debate. No querrán escudriñar las Escrituras para saber qué es verdad y comprobar que se han engañado terriblemente a sí mismos. La santificación significa muchísimo más que un arranque de sentimiento. { FO 123.2; FW.121.2 }

Un ejemplo de falsa santidad

Este hombre representa una clase. La santificación espuria directamente aleja de la Biblia. La religión es reducida a una fábula. Sentimientos e impresiones se erigen en criterio. Mientras profesan ser impecables y se vanaglorian de su rectitud, los que presumen de santos enseñan que los hombres están en libertad de transgredir la ley de Dios y que los que obedecen sus preceptos han sido destituidos de la gracia. Una presentación de las demandas de la ley levanta su oposición y excita su ira y desprecio. De ese modo revelan su carácter, por cuanto “los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Romanos 8:7. { FO 54.1; FW.53.3 }

Una cantidad de personas presentes en esta asamblea se adherían a la teoría popular de la santificación, y al exponerse las demandas de la ley de Dios y mostrarse el verdadero carácter de este error, un hombre se sintió tan ofendido que se levantó abruptamente y se retiró de la sala de reuniones. Posteriormente supe que había venido de Estocolmo para asistir a la asamblea. En una conversación con uno de nuestros pastores, el hombre afirmó que era perfecto y dijo que no necesitaba la Biblia, porque el Señor le indicaba directamente qué tenía que hacer; él estaba muy por encima de las enseñanzas de la Biblia. ¿Qué puede esperarse de los que siguen sus propias imaginaciones en lugar de la Palabra de Dios, sino que serán engañados? Los tales desechan el único detector de errores, y ¿qué impedirá que el gran engañador los lleve cautivos a su voluntad? { FO 53.2; FW.53.2 }

Dicen que solo se necesita la fe para salvarse y nada más

Todas las promesas de Dios son condicionales. Si hacemos su voluntad, si caminamos en la verdad, entonces podemos pedir lo que queramos, y nos será dado. Cuando tratamos fervorosamente de ser obedientes, Dios escucha nuestras peticiones; pero El no nos bendecirá si estamos en desobediencia. Si escogemos desobedecer sus mandamientos, podemos gritar “Fe, fe, solamente fe”, y la respuesta vendrá de la segura Palabra de Dios: “La fe sin obras es muerta”. Santiago 2:20. Una fe tal sólo será como metal que resuena y címbalo que retiñe. Para tener los beneficios de la gracia de Dios, debemos hacer nuestra parte; debemos trabajar fielmente y producir frutos dignos de arrepentimiento. { FO 47.2; FW.47.2 }

No relacionan bien la fe y las obras

(Junio de 1890).

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6. Hay muchos en el mundo cristiano que sostienen que todo lo que se necesita para la salvación es tener fe; las obras nada son, lo único esencial es la fe. Pero la Palabra de Dios nos dice que la fe sola, sin obras, es muerta. Muchos rehúsan obedecer los mandamientos de Dios, mas hacen mucho hincapié en la fe. Empero la fe debe tener un fundamento. { FO 47.1; FW.47.1 }

En un sentido somos librados a nuestras propias energías; debemos luchar con ahínco para ser celosos y arrepentirnos, para limpiar nuestras manos y purificar nuestros corazones de toda mancha; debemos alcanzar la norma más elevada, creyendo que Dios nos ayudará en nuestros esfuerzos. Si hemos de hallar, debemos buscar, y buscar con fe; debemos llamar, para que la puerta pueda abrirse ante nosotros. La Biblia enseña que todo lo referente a nuestra salvación depende de nuestro propio curso de acción. Si perecemos, la responsabilidad yacerá enteramente en nosotros mismos. Si se ha hecho provisión, y si aceptamos los términos de Dios, podemos apropiarnos de la vida eterna. Debemos acudir a Cristo con fe, debemos ser diligentes para hacer nuestra vocación y elección seguras. { FO 48.2; FW.48.2 }

Se promete el perdón de los pecados al que se arrepiente y cree; la corona de vida será el galardón del que es fiel hasta el fin. Podemos crecer en la gracia desarrollándonos por medio de la gracia que ya tenemos. Debemos mantenernos sin mancha del mundo si hemos de ser hallados sin culpa en el día de Dios. La fe y las obras van de la mano; actúan armoniosamente en la empresa de alcanzar la victoria. Las obras sin fe son muertas, y la fe sin obras es muerta. Las obras jamás van a salvarnos; son los méritos de Cristo los que contarán en nuestro favor. Mediante la fe en El, Cristo hará que todos nuestros imperfectos esfuerzos sean aceptables para Dios. La fe que se requiere que tengamos no es una fe de no hacer nada; fe salvadora es la que obra por amor y purifica el alma. El que eleve a Dios manos santas sin ira ni duda, caminará inteligentemente en la senda de los mandamientos de Dios. { FO 48.3; FW.48.3 }

No presentan las condiciones reales para salvarse

Dios exige en la actualidad exactamente lo que exigió a la santa pareja en el Edén: obediencia perfecta a sus requerimientos. Su ley permanece inmutable en todas las edades. La gran norma de justicia presentada en el Antiguo Testamento no es rebajada en el Nuevo. No es la función del Evangelio debilitar las demandas de la santa ley de Dios, sino elevar a los hombres para que puedan guardar sus preceptos. { FO 52.2; FW.52.1 }

La fe en Cristo que salva al alma no es lo que muchos presentan. “Cree, cree -es su pregón-; sólo cree en Cristo, y serás salvo. Es lo único que necesitas hacer”. La fe verdadera, a la vez que confía enteramente en Cristo para la salvación, conducirá a la perfecta conformidad con la ley de Dios. La fe se manifiesta en obras. Y el apóstol Juan declara: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”. 1 Juan 2:4. { FO 52.3; FW.52.2 }

La fe no tiene nada que ver con sentimientos

Es inseguro confiar en sentimientos o impresiones; éstos no son guías confiables. La ley de Dios esla única norma correcta de santidad. Por esta ley será juzgado el carácter. Si alguien que busca la salvación preguntara: “¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?”, los modernos maestros de la santificación contestarían: “Tan sólo cree que Jesús te salvará”. Pero cuando a Cristo se le formuló esta pregunta, dijo: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” Y cuando el que preguntaba replicó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo”, Jesús dijo: “Bien has respondido; haz esto, y vivirás”. Lucas 10:25-28. { FO 52.4; FW.52.3 }

La verdadera santificación

La verdadera santificación se evidenciará por una consideración concienzuda de todos los mandamientos de Dios, por un desarrollo cuidadoso de cada talento, por una conversación circunspecta, por revelar en cada acto la mansedumbre de Cristo. { FO 53.1; FW.53.1 }

No enseñan lo simple de la salvación

El cristianismo es simplemente vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios. Debemos creer en Cristo, y vivir en Cristo, quien es el camino, y la verdad, y la vida. Tenemos fe en Dios cuando creemos en su Palabra; confiamos en Dios y lo obedecemos cuando guardamos sus mandamientos; y amamos a Dios cuando amamos su ley. { FO 124.2; FW.122.1 }

Nadie se salva en la mentira

Creer una mentira no pondrá a ninguno de nosotros en el camino de ser santificado. Si todos los ministros del mundo nos dijeran que estamos a salvo aunque desobedezcamos algún precepto de la sagrada norma de santidad, eso no disminuiría nuestras obligaciones ni haría menor nuestra culpa, si rechazamos un claro “Harás” o “No harás”. No necesitamos pensar que porque nuestros padres obraron de un cierto modo y murieron felices, nosotros podemos seguir sus pasos y ser aceptados al rendir el mismo servicio y hacer las mismas obras que ellos realizaron. { FO 124.3; FW.122.2 }

Palabras y hechos demuestran la santificación

El estandarte de la verdad y la libertad religiosa que estos reformadores enarbolaron, nos ha sido confiado en este último conflicto. La responsabilidad de este gran don descansa sobre aquellos a quienes Dios ha bendecido con el conocimiento de su Palabra. Debemos recibir la Palabra de Dios como autoridad suprema. Debemos aceptar sus verdades por nuestra cuenta. Y podemos aceptar estas verdades únicamente en la medida en que las escudriñemos por estudio personal. Luego, a medida que hagamos de la Palabra de Dios la guía de nuestra vida, será contestada en nuestro favor la oración de Cristo: “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.” El reconocimiento de la verdad en palabras y hechos es nuestra confesión de fe. Únicamente así pueden los demás saber que creemos la Biblia. { 4TS 431.1 }

Debemos dejar sentir que somos protestantes

Estos reformadores cuya protesta originó el nombre de protestante, sentían que Dios los había llamado a dar el evangelio al mundo, y al hacerlo estaban listos para sacrificar sus posiciones, su libertad y su vida. ¿Somos nosotros en el último conflicto de la gran controversia fieles a nuestro cometido como lo fueron al suyo los primeros reformadores? { 4TS 431.2 }

Los disidentes y la falsa cautela

El formalismo, la sabiduría mundana, la cautela mundana y los planes de acción mundanos, parecerán a muchos como que constituyen el poder mismo de Dios, pero cuando se los acepta se convierten en obstáculos que impiden que llegue al mundo la luz de Dios, dada en forma de amonestaciones, reproches y consejos.

[Satanás] está trabajando con todo su poder engañador, para alejar a los hombres del mensaje del tercer ángel, que ha de proclamarse con gran poder. Si Satanás ve que el Señor está bendiciendo a su pueblo y preparándolo para que discierna sus engaños, trabajará con su poder maestro para introducir fanatismo por un lado y frío formalismo por el otro, a fin de asegurarse una cosecha de almas. Ahora es el momento cuando debemos velar incansablemente. Velad y bloquead el camino al menor avance que Satanás intente hacia vosotros. { 2MS 21.2; 2SM.19.4 }

Como actuarán los disidentes cuando sean desenmascarados

Apártense de toda iniquidad los que profesan ser la luz del mundo. Vemos manifestado contra la verdad el mismo espíritu que se vio en el tiempo de Cristo. Por falta de argumentos bíblicos, los que anulan la ley de Dios fabricarán mentiras para manchar y ennegrecer a los obreros. Así lo hicieron con el Redentor del mundo; y así harán con quienes le sigan. Serán presentados como verdad informes que no tienen el menor fundamento. { 5TI 566.1; 5T.601.1 }

Dios ha bendecido a sus hijos que guardan sus mandamientos, y toda la oposición y las mentiras que hayan de arrostrar no harán sino fortalecer a los que defienden con firmeza la fe una vez dada a los santos. Pero si los que profesan ser depositarios de la ley de Dios vienen a ser transgresores de esa ley, el Señor les retirará su cuidado protector, y muchos caerán por la perversidad y la licencia. Entonces nos veremos de veras incapacitados para subsistir delante de nuestros enemigos. Pero si los suyos permanecen separados y distintos del mundo, como linaje que hace justicia, Dios será su defensa, y no habrá armas forjadas contra ellos que prosperen. { 5TI 567.1; 5T.601.2 }

 

 

 

COMPARTIR

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp

Dejanos Tu Comentario!